Atrapada. Perdida. Desconcertada.
No sé qué hago en este mundo. Mi mundo no tiene sentido más que cuando pienso
en el bien, en el mal. En la justicia, en la política o la educación y la
sociedad. Porque no tengo vida. Me refugio en el intento de pensar una forma de
hacer más pasable la vida de los demás. ¿Dónde quedo yo? ¿Por qué me permito
reducirme a nada? ¿Por qué me siento como un agente externo al mundo que solo
observa pero no tiene derecho a interactuar con aquellos de quien pretende
cuidar? No respeto mis sentimientos, ni los entiendo. No actúo sobre ellos, no
digo lo que pienso. Veo a todos hacer parecer que el amor es algo simple. Cada
vez que terminan con alguien, al otro día están con alguien nuevo. O no
terminan y sólo son felices. Y yo observo. Observo al mundo girar, observo a
los demás ser felices y amarse unos a otros de una manera que ignoro y admiro.
¿Por qué no soy capaz a dejarme ir? ¿Por qué no me considero suficiente para
cualquier persona que me interesa de alguna manera? Por qué, no entiendo. No
entiendo por qué mi mayor esfuerzo es reprimir y censurar mis propios
sentimientos, por qué siento que los que pasa con los demás es válido pero lo
mío es ridículo. No entiendo. No entiendo la soledad.
jueves, 19 de mayo de 2016
miércoles, 23 de diciembre de 2015
Las cosas que nunca pude decirte
Hace ya tiempo que no soy capaz a escribir relatos que me parezcan dignos de ser leídos, como si alguna fuerza misteriosa hubiera apagado la pequeña llama literaria que había en mi. Nuevamente, hoy no escribo un relato. Hoy comparto un mensaje perdido en una botella, entre las mareas del tiempo, que por uno u otro motivo no llegó a su destinatario, pero considero que al menos sirvió para alcanzar la calma.
Muchos son los pensamientos que atormentan mi cabeza desde hace unas semanas, y quiero intentar que tengan sentido, si es que existe la manera en que sea así.
De partida, no sé si tiene sentido decirte algo, quizás ya conociste a alguien más y estoy haciendo el ridículo, pero de todas formas eso no me preocupa tanto. Hacer el ridículo, digo. Debo decirte que resulta que sí soy patética. Cuando te dije que no quería que desaparecieras del todo, creo que te dije también que no en sentido seré patética e intentaré "recuperarte", y aquí estoy, como una idiota.
Te echo de menos. He estado dándole muchas vueltas al asunto y creo que fui demasiado indiferente contigo. Tal vez por whatsapp fuera cálida, pero creo que hice muchas cosas mal cuando estaba contigo. No me acercaba a ti si tú no lo hacías primero, porque tenía miedo de ponerte incómoda y hacer algo que no quisieras, no te besaba si tú no lo hacías primero (aunque después fuese como una droga de la cual no podía tener suficiente), no te hablaba de nada en particular si tú no hablabas, y sobre todo, evitaba a toda costa hablar sobre nosotras. Me da pánico tener sentimientos, y me gusta que parezca que tengo el control sobre mí misma y es por eso que me pone incómoda hablarlo. Si hubo esa chispa que dijiste no sentir en algún momento, supongo que la maté con mi torpeza. Estar contigo, acariciarte y besarte, y después fingir en mi mente que eso no había ocurrido era mi solución para no hablar de ello, y guardar silencio cuando tú lo intentabas, y lo siento.
Estas son las palabras que nunca pude
decirte,
No sé siquiera cómo empezar a escribir esto, que realmente espero no
tener que usar y ser capaz de hacer lo que hasta ahora no he hecho: hablarte.
No sé si hacerte una introducción bonita primero y después avanzar hacia el
tema o ir directamente, pues, últimamente, muchas cosas quedan en una constante
incertidumbre. No sé nada.
Muchos son los pensamientos que atormentan mi cabeza desde hace unas semanas, y quiero intentar que tengan sentido, si es que existe la manera en que sea así.
De partida, no sé si tiene sentido decirte algo, quizás ya conociste a alguien más y estoy haciendo el ridículo, pero de todas formas eso no me preocupa tanto. Hacer el ridículo, digo. Debo decirte que resulta que sí soy patética. Cuando te dije que no quería que desaparecieras del todo, creo que te dije también que no en sentido seré patética e intentaré "recuperarte", y aquí estoy, como una idiota.
Te echo de menos. He estado dándole muchas vueltas al asunto y creo que fui demasiado indiferente contigo. Tal vez por whatsapp fuera cálida, pero creo que hice muchas cosas mal cuando estaba contigo. No me acercaba a ti si tú no lo hacías primero, porque tenía miedo de ponerte incómoda y hacer algo que no quisieras, no te besaba si tú no lo hacías primero (aunque después fuese como una droga de la cual no podía tener suficiente), no te hablaba de nada en particular si tú no hablabas, y sobre todo, evitaba a toda costa hablar sobre nosotras. Me da pánico tener sentimientos, y me gusta que parezca que tengo el control sobre mí misma y es por eso que me pone incómoda hablarlo. Si hubo esa chispa que dijiste no sentir en algún momento, supongo que la maté con mi torpeza. Estar contigo, acariciarte y besarte, y después fingir en mi mente que eso no había ocurrido era mi solución para no hablar de ello, y guardar silencio cuando tú lo intentabas, y lo siento.
Otra gran muestra de indiferencia fue mi reacción a cuando me dijiste
que no querías seguir con lo que fuese que tuviéramos. Sólo acepté, y no te
dije que quería verte igualmente para hablar bien sobre el problema y ver si de
alguna manera existía una solución, porque yo nunca quise que terminara.
Nunca te dije que tengo problemas hasta con el tacto de los demás. No
sé si esto es algo extraño, o a todos le pasa, pero cuando me acaricia alguien
hacia quien no tengo un sentimiento particular, me duele, me quema, como un
rechazo extremo al otro. Tú eras la primera persona en años que podía
acariciarme sin que me doliera, y eso era muy reconfortante, además de
especial.
Tenías razón cuando me dijiste que no te conozco. Pero eso no significa
que no lo quiera hacer. Creo que tienes muchas dificultades para abrirte y decir
lo que realmente pasa por tu cabecita, y me gustaría llegar a que te sintieras
cómoda compartiendo conmigo. Y es que, que no te conozca tanto no hace menor la
forma en la que me hacías sentir. Contigo me sentía feliz, y creo que no te lo
dije lo suficiente. Te echaba de menos y contaba las horas para poder verte,
pero creo que te lo hice ver más como si fuera una obligación verte
regularmente.
No sé si esto cambia algo, si significa algo para ti, o si como dije al
principio ya has conocido a alguien más. No sé qué espero de esto, pero necesitaba
hacértelo saber, y hacerte saber que intentaría con todas mis fuerzas ser más
expresiva, menos zombie, divertirme más contigo, bailar, jugar a tu juegüito de
los gnomos.
Cuando te dije que no quería que desaparecieras, lo decía en serio,
lamentablemente, todo lo que digo es en serio. Mi punto es, aunque esto te
parezca tan... estúpido como puedo imaginar en los peores escenarios, no quiero
que te vayas.
Pero ya te habías ido.
domingo, 20 de diciembre de 2015
Conferencia Prof. Manuel Cruz, Contra la teología económica (24/10/2015)
En la conferencia, el Prof. Manuel Cruz se refirió a
cómo, durante el último siglo, la economía ha tomado el puesto de la política
como dominante de las distintas “esferas” de la sociedad. Se explicó que
anteriormente la política era la placenta de la sociedad, es decir, era en la
política donde todo cobraba sentido, desde donde se tomaban las decisiones que
influirían a todo el grupo perteneciente a la misma sociedad. El individuo
anteriormente votaba de manera consciente, pensando en el bien común y no en
las pequeñas victorias egoístas como es pagar menos impuestos, quitándole el
derecho a quienes no poseen capital a hacer uso de fondos públicos en
instituciones del Estado, sean educacionales, de salud, empleo, etc., en lugar
de elegir pagar más impuestos si ello implica mejoras para las condiciones de
vida.
El votante actual se ve de la misma forma que un
consumidor frente a los productos, no existe la fidelidad hacia la ideología,
por las cosas que ésta proponga en sus bases, sino que el individuo entrega su
voto al mejor postor, al que le ofrezca mayores beneficios en su individualidad
más que a quien busca el bien común. Cabe hacer una reflexión de por qué ocurre
esto, ¿tal vez por un desencanto hacia la posibilidad de la existencia real y
no utópica del “Bien Común”? ¿O simplemente nos hemos vuelto más egoístas por
el sistema económico en el que estamos inmersos?
La economía capitalista ha contaminado todas las
esferas de la sociedad, incluido el ámbito personal, pues ahora las relaciones interpersonales han dejado de ser
por querer relacionarse con otros como legítimos otros, como fines en sí mismos
como diría Kant; el otro ha pasado a ser un medio que puede ser utilizado en
pos de lograr un resultado particular, las relaciones interpersonales, en
general, se han reducido a la utilidad. ¿Con quién me es útil relacionarme?
¿Qué puedo sacar de esta persona? ¿Qué contactos tendrá? ¿Me ayudará a lograr
un empleo, a triunfar? Siguiendo la lógica capitalista. El otro es un medio para alcanzar el triunfo tan
ansiado y vendido en la propaganda del consumismo innecesario.
Se habla de la política como acción humana, mientras
que la economía es considerada más bien como algo impuesto, algo que no puede
ser modificado por las acciones de los individuos y requiere de una defensa,
para sobrevivir en el sistema capitalista, se debe encontrar herramientas para
sobrevivir al día a día. Siguiendo la idea del párrafo anterior, tal vez se ve
al otro ya no como un otro en el que un individuo se puede reconocer, sino como
un competidor, un ser que puede lograr lo que el individuo quiere lograr y por
ello debe ser neutralizado, como un enemigo disfrazado de aliado, en el sentido
de que para evitar las relaciones conflictivas, al otro, el competidor, se le
utiliza como medio para alcanzar ciertos fines mediante una falsa cordialidad.
La economía ha contaminado también la educación, desde
la lógica capitalista, no se ve la educación como una instancia para lograr el
íntegro desarrollo de una persona para existir de modo coherente y conjunto con
los otros, sino que se ve como la instancia para crear trabajadores, la
educación sólo tiene el objetivo de preparar al estudiante para su futuro
puesto de trabajo, y es por esto que en muchos lugares del mundo la filosofía
está pasando a segundo plano. Al capitalista no le interesa tener una población
que se cuestione por el orden, le interesa que su orden sea naturalizado, es
decir, que sea visto como algo necesario y no puede ser cambiado porque es la
única manera en la que se puede existir, y la filosofía precisamente provoca el
cuestionamiento de toda realidad exterior.
Las Humanidades han dejado de considerarse necesarias
dado que no son útiles, en el sentido de que no producen mercancía
capitalizable, a los ojos de la economía son una pérdida de tiempo ya que casi
observan las musarañas en lugar de hacer algo productivo. Lo bueno ahora es
producir, no cuestionarse por el orden en el que debemos pasar nuestra
existencia. La filosofía no tiene sitio en la producción, pues, la escuela pasa
a ser prácticamente una fábrica en la que se producen trabajadores, que no
tienen una identidad particular, sino que se les observa por su finalidad:
producir, y la filosofía no enseña a producir objetos con valor para la
economía. Lo que no es producción queda desechado de la educación.
Se pensaba que las utopías, como el comunismo utópico
de Marx habían quedado relegadas a la vida privada, a las relaciones de tú a
tú, pero como se dijo anteriormente, incluso en la vida personal ha triunfado
la economía. Lo que importa es la eficacia, pero esto no podrá seguir así por
siempre, puesto que se genera un gran vacío existencial en los individuos.
¿Cómo poder vivir tranquilo, pensar que se vive una vida plena si no hay más
que hacer que producir mercancías para que otros puedan tener cosas? ¿Pueden
sustituir las cosas materiales a un desarrollo personal concreto?
Se habla de teología económica ya que prácticamente
existe una adoración divina al dinero, al capitalismo naturalizado, se ve como
el único modo coherente de vivir, pero, ¿cómo puede el hombre quedar reducido a
la economía? Las políticas ya no piensan en las personas, piensan en la supervivencia
del Estado en el Mercado Internacional, y así es como se “educa” para que
piensen los individuos. Se requiere la toma de una perspectiva crítica frente
al fenómeno del endiosamiento del capitalismo.
miércoles, 2 de diciembre de 2015
Por qué las Ciencias necesitan a las Humanidades
En la sociedad occidental actual
(nótese la generalización, no se refiere a todos los casos pero sí a un buen
número), en los colegios, en los institutos, en los centros que se imparte la
educación de manera institucionalizada ocurre un fenómeno. Podría decirse que
es por culpa de la especialización, en hacer a cada individuo experto en una
única disciplina e ignorar las demás, y la separación de estas ramas, las
humanidades y las ciencias, que antaño iban de la mano. En este fenómeno se
considera por parte de aquellos prematuros “científicos” que las asignaturas
relacionadas con las Humanidades deberían ser eliminadas tal como en ciertos
casos, en el Bachiller español por ejemplo, quienes siguen ésta rama dejan de
tener un gran número de materias que no le son “propias”, es decir, quienes
eligen la opción de letras dejan de tener matemáticas, física, química como
asignaturas obligatorias mientras quienes siguen las ciencias mantienen
lenguaje, filosofía e historia.
Las Ciencias,
o aquellos estudiantes que prefieren esta rama últimamente tienen una cierta
arrogancia por la que se consideran mejores y más importantes que las Humanidades,
e incluso en casos radicales, que éstas carecen de relevancia. No obstante,
olvidan un detalle, y éste es: quienes ejercen en el área de las ciencias son seres
humanos, y es difícil huir de la propia Humanidad, debido a ser seres sociales
inmersos en complejos sistemas (sociedades) mediante los cuales se logra la
supervivencia, y la integridad física y mental en el contacto con el otro. Las
ciencias necesitan entre otras cosas de la Ética, pues necesitan tener en mente
su pregunta principal “¿Cómo podemos vivir juntos?” a la hora de realizar sus estudios,
sus descubrimientos. Basta con pensar en el potencial del armamento nuclear, ¿qué
es lo que nos permite no utilizar estas armas si no es la Humanidad? ¿Quién
sino las Humanidades entregan los Derechos Humanos que en tiempos modernos se
consideran o deben considerar o deberían considerarse como antes se
consideraban los Diez Mandamientos? ¿Cómo puede la ciencia considerarse como la
disciplina que entrega la verdad si no encontramos más que teorías que intentan
explicar ciertos fenómenos que se dan en la naturaleza?
La Ciencia hace un estudio
específico, sea teórico o práctico, y las Humanidades se preocupan del cómo nos
afecta en tanto vivimos en sociedades y somos seres con unas ciertas
necesidades. ¿Qué, si no son las Humanidades, es aquello que nos impulsa a
mirar el futuro de una manera más respetuosa? La preocupación por el medio
ambiente no es una cuestión meramente biológica, pues para la biología puede no
ser más que una curiosidad el hecho de que vivan o se extingan ciertas
especies; la biología categoriza a los seres vivos, la connotación que tienen
estos hechos viene dada desde la forma de pensar el mundo. La ecología es un
tema tan importante debido precisamente a que nosotros, como especie, planeamos
vivir en este mundo en el futuro y no podremos hacerlo si está destruido, al
menos no de la manera óptima, contradiciendo nuestro instinto por proteger
nuestra existencia. ¿Qué sería del mundo con una Ciencia dura y fría sin ningún
tipo de análisis? Cuando las personas pasan a ser números de una estadística,
nos encontramos en graves problemas.
Pero no es sólo la Ética lo que
juega un papel fundamental, pues, sin Historia correríamos el riesgo constante
de caer en los mismos vicios que cayeron nuestros antepasados. Gracias a la Historia
tenemos la posibilidad de salir de un Eterno Retorno al estilo nietzscheano, es
decir, de repetir lo mismo una y otra vez por toda la eternidad. En la Historia
conocemos los errores que hemos cometido como especie, para intentar evitarlos.
Sin dicha reflexión, con el desarrollo de nuevos y más potentes armamentos y
otras tecnologías podríamos incluso agravar los errores pasados, en lugar de
superarlos en búsqueda de una convivencia más digna.
En el Derecho encontramos la
forma de hacer efectivo aquello que se pensó desde la Ética, pues el Derecho,
en su forma utópica, es la mano dura de la sociedad, como una entidad de
control de que se cumplan las normas predeterminadas para asegurar una
convivencia digna. Se ejerce el castigo según cómo y en qué medida se ha
atentado contra la integridad del otro, sopesando esto desde la humanidad,
considerando qué puede haber llevado a actuar de una u otra manera a un
individuo, comprendiendo y reflexionando lo ocurrido. Sin embargo esta
disciplina no tiene tantas dificultades como otras ramas de las Humanidades ya
que sea cual sea la moralidad que se sigue, es necesario tener este aparato que
asegure su cumplimiento y castigue al que falte.
Podría hablarse de la Psicología,
Filosofía en general, la Antropología, y tantas otras disciplinas que trabajan
en el estudio de la Humanidad en cierto sentido, pero se considera obvio tras
lo expuesto en este artículo que sólo existe la posibilidad de vivir juntos y
lograr la autocomprensión de las personas en el mundo desde la Humanidad, si
existen las Humanidades. No se debe reducir la comprensión del individuo a la
cantidad de huesos que hay en el cuerpo o cómo actúa la gravedad sobre los
seres vivos del planeta.
El punto no es desprestigiar la
labor de las Ciencias, al contrario, tienen una importancia radical para
mejorar la calidad de vida, y precisamente por eso deben estar ligadas a las Humanidades,
en lugar de entenderse como opuestos. Coloquialmente, las Ciencias y las
Humanidades son dos caras de la misma moneda. ¿Para quién sino para la Humanidad
serán los descubrimientos científicos? Es fundamental no olvidar quiénes somos,
y no dejar que la dinámica que ha tomado la sociedad occidental apague el
último atisbo de Humanidad que queda en nosotros. La Humanidad es lo más
preciado, al contrario de lo que es inculcado a través de la educación. ¿Puede
considerarse vivir el tener existencias vacías que buscan riquezas materiales y
dejan de lado lo humano?
Podríamos culpar a la economía como
principal agente de la vida humana como el causante de la desvalorización de la
humanidad en pos de la supremacía de la producción y lo económico. La Ciencia
se hace importante en tanto permite descubrimientos que conllevarán avances
tecnológicos que aumenten la eficiencia de la producción. La Ciencia categoriza
lo que hay en el mundo, inventa parámetros para medir los fenómenos que ocurren
en la naturaleza, estudia las relaciones causa-efecto, y al hacer todo esto,
encuentra las “mejores” formas de hacer las cosas, es decir, las que ahorren
tiempo y ojalá materiales. Mientras tanto, las Humanidades se preocupan por el
desarrollo de una persona en su individualidad y su colectividad, además del
bien común. Esto llega a ser considerado una “pérdida de tiempo”, puesto que en
vez de producir para mantener al sistema, se atenta contra él. El sistema pisa
la Humanidad que tanto se lucha por rescatar del abandono al que ha sido
relegada, ya que actualmente pasa a ser más importante mantener la economía que
la salud mental.
Las Humanidades forman críticos
contra un sistema que considera el desarrollo como algo secundario. La manera
de defenderse ante tal amenaza es desvalorizar las Humanidades, esto es, hacer
que la sociedad las reconozca como algo innecesario y tedioso, argumentando que
la única verdad está en las ciencias ya que pueden ser empíricamente
comprobadas. Esto sería una suerte de rechazo social de las humanidades. Desde
la economía se realiza dejando los mejores salarios en las áreas que requieren
de más trabajadores especializados, no nos referimos a la situación de los
obreros, sino a ingenieros y científicos que encuentran nuevas formas de
economizar. Estudiar Filosofía hoy en día es prácticamente nadar contracorriente,
es firmar un contrato de “pobreza” y de no ser tomado en serio por el otro. ¿En
qué otra disciplina hay un cuestionamiento tan absoluto sobre el orden y la
forma de ser de las cosas?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)